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Patadeperro

Un par más de Turquía.

En realidad quise escribir muchas más cosas de Turquía pero ahora ya creo que perdí mi oportunidad, lo que haré en todo caso es hacerme una especie de autopsicoanálisis de viaje (es decir, diré cosas que se me vengan a la mente en torno a Turquía en este momento), veremos qué sale.
1.Estambul es una ciudad enorme y llena de rincones extraños, los turcos tienen la extraña costumbre de poner todas las tiendas del mismo rubro juntas por lo que de repente te encuentras en la calle de los instrumentos musicales (me compré un darbunka turco para mi colección de percusiones del mundo, por cierto, la publicidad de la tienda era Shakira tocando uno de sus tambores en el famoso Unplugged de MTV), en la calle de las lámparas, en la calle de los muebles de baño etc.
2.Estambul es alucinante porque de un lado ves Europa y del otro lado ves Asia, puedes cruzar en ferry o por puentes (que apenas tienen 30 años, antes no se podía más que por barco), pero para que se den una idea de la magnitud de la ciudad, el autobús que nos llevó a Selçuck tardó dos horas en salir de la ciudad, por cierto, los camiones son super chistosos, muy lujosos y demás pero sin baño, aunque con “sobrecargos”, toda la noche van dos cuates sirviéndote agua, çay (té), café, panecitos, etc. la otra costumbre linda es que después de comer los meseros te tiran un chorrito de agua de rosas en las manos para que te las limpies y te huelan bien.
3.Un lugar que me encantó fue Ephesus (una antigua ciudad romana con calles, teatros y una biblioteca), que está precísamente cerca de Selçuck que a su vez es uno de esos pueblitos turísticos pero super agradables. En general las ruinas griegas son alucinantes (quizá porque no conozco Grecia, aunque dicen que estas están muy bien conservadas) y me pusieron a pensar en los orígenes de nuestra civilización. Otro de los puntos de relevancia turística (que ya no alcancé a visitar) son las ruinas de Troya, decidí no ir porque como la ciudad había ardido (los que hayan leído a Homero o visto a Brad Pitt lo sabrán), me pareció que habría cosas vivas que valían más la pena de ver así que me fui al Mediterráneo, a un pueblo que se llama Fetiyhe (primero a Pamukkale donde conocí a mi amigo Ali “el torturador”) que está a orillas del Mediterráneo que es un mar hermoso (aunque frío y lleno de rocas), pero los colores son alucinantes, de un verde y un azul intenso (imagínense un escenario de “Azul profundo”, claro, sin Enzo ni Jeaques), y conocí una de las playas más increibles que haya visto: Oludeniz, imagínense, una playa de rocas entre montañas que al final alimenta una enorme laguna de agua salada escondida al primer vistazo, con arena blanca y árboles que tienen ramas por encima del agua. Una cosa que recuerdo mucho es que llegaron un grupo de hombres de traje y metieron los pies al agua (pero ni siquiera se quitaron la corbata), Relindo (dirían los argentinos).
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